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En los Estados
Unidos de Norteamérica viven 1.3 millones de personas clasificadas como
"legalmente ciegos", aunque se estima que hay unos 10 millones de personas en su
totalidad que tienen una deficiencia seria en su función visual. En América
Latina, se estima que existen entre 4 y 5 millones de personas ciegas.
Un ciego es una
persona que no ve nada en absoluto o que solamente tiene una ligera percepción
de la luz. Una persona con deficiencia visual puede distinguir, aunque con gran
dificultad, algunos objetos a una distancia muy corta.
En el Evangelio
de Mateo en el capítulo 23, encontramos a Jesús acusando a los
escribas y fariseos de hipócritas y de ciegos. Una de las razones para
tal confrontación Jesús la describe en el versículo 28 del mismo
capítulo:"Ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro
están llenos de hipocresía y de maldad". (NVI)
Uno pudiera
pensar que los escribas y fariseos, los doctores de la ley y líderes
espirituales de aquellos tiempos; hubieran sido movidos al arrepentimiento por
las palabras de Jesús pero sabemos que no fue así. Sus corazones estaban
ciegos; "llenos de hipocresía y de maldad".
A nosotros se
nos hace fácil juzgar o criticar a este grupo de hombres que por la ceguera
espiritual de sus corazones rechazaron a Jesús "aquella luz verdadera,
que alumbra a todo hombre" (Juan 1:9) y hasta podemos exclamar: ¡Qué
ciegos estaban!
La Palabra
enseña que "en lo que juzgas a otros, te condenas a ti mismo; porque tú que
juzgas haces lo mismo". (Romanos 2:1)
Te recuerdo que
tú y yo somos miembros de una iglesia que Jesús "el testigo fiel y verdadero"
confrontó en Apocalipsis 3:17 con las siguientes palabras: "tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".
La iglesia en
Laodicea le dice a Jesús: "Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna
cosa tengo necesidad". Los escribas y fariseos estaban llenos de
conocimiento e información como lo están los miembros de la iglesia de nuestros
días. Nosotros, hasta tenemos más recursos que los que ellos tenían: televisión,
radio, diferentes versiones de la Biblia, comentarios, diccionarios, libros,
revistas, Internet, estudios en casetes, CDs, videos, DVDs, mp3s, sistemas
computarizados, etc. pero... seguimos estando "ciegos del corazón".
Gracias a la
misericordia de Dios, el mismo Jesús nos da la "receta médica" para curar la "ceguera
de nuestro corazón" y nos dice "unge tus ojos con colirio, para que
veas" (3:18). La "visión verdadera" solamente la podemos recibir
por medio de Su Palabra y el Espíritu Santo.
Jesús no desea
rechazarnos como lo hizo con los escribas y fariseos; por eso hoy otra vez te
dice:"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida."
(Juan 8:12)
Gracia y Paz!
Sergio
"Amigo de Jesús"