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“Orando& Empujando”
Parte:
I
Autor:
Sergio A. Perelli
El lema de
nuestra iglesia para el año 2010 fue titulado “Orando y Empujando”.
La primera
palabra, tuvo su origen en el capítulo 5 y el versículo 17 de la primera
Epístola de Pablo a los Tesalonicenses y la segunda en un capítulo del libro
Cura Para Una Vida Común de la autoría de Max Lucado; que los matrimonios de
nuestra congregación tuvimos la oportunidad de compartir durante nuestra cena
de cada mes en el transcurso del año 2009.
En el
último capítulo de su primera carta dirigida a los miembros de la Iglesia en
Tesalónica, el apóstol Pablo escribió una serie de exhortaciones a los hermanos
y una de ellas fue: “ORAD SIN CESAR”.
Anteriormente, el siervo de Jesucristo había hecho un llamado a los santos de la
capital de Macedonia a vivir una vida que fuera del agrado de Dios en
preparación a la venida del Señor: “pues la voluntad de Dios es vuestra
santificación…pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a
santificación.” (4:3, 7)
Aquellos
que creemos en el Rapto de la Iglesia, conocemos que los últimos versículos del
capítulo 4 de la carta mencionada, hacen referencia a éste evento en el cual
Jesús viene a arrebatar a Su Esposa del Planeta Tierra.
¿Ha
ocurrido el Rapto de la Iglesia de Cristo? ¿Verdad que no?
Entonces,
las palabras que escribió Pablo a nuestros hermanos de la comunidad Cristiana en
Tesalónica a mediados del Siglo I; también nos tienen a nosotros los que vivimos
en el Siglo XXI como sus destinatarios.
¿Deseamos
hacer la voluntad de Dios? ¿Deseamos apartarnos de la inmundicia de éste mundo y
avanzar en la obra del Espíritu Santo en pro de nuestra santificación? ¿Deseamos
en realidad vivir una vida que agrada a nuestro Padre Celestial?
¡Debemos de
ORAR SIN CESAR!
¿Qué habrá
querido comunicarnos el apóstol?
¿Qué
debemos estar 24 horas de rodillas, con los ojos cerrados y con nuestras manos
alzadas al cielo?
¡No lo creo
así! Pero, lo que sí creo que Pablo quiso trasmitirnos al usar la expresión “ORAR
SIN CESAR”, es que como hijos de Dios debemos tener una constante
dependencia de nuestro Abba y por lo tanto nuestro corazón deseará intensamente
estar en una comunicación incesante con El por medio de la oración con el
propósito de permitirle cumplir Su voluntad en nuestro caminar diario por este
mundo.
El pastor
Mike Macintosh en la página 58 de su libro Enamorándome de la Oración escribió:
“La oración
debe ser nuestra máxima prioridad. Es algo imprescindible para todo el mundo:
papas, sacerdotes y pastores; madres, padres e hijos; jefes, obreros y
supervisores; generales, primeros ministros y presidentes…nadie está por encima
del don y la responsabilidad de orar. Disciplínate para establecer la prioridad
de la oración en tu calendario”.
Asimismo,
Franklin Graham el hijo de Billy Graham, el renombrado Evangelista del Siglo XX;
en el mismo libro nos comparte lo siguiente:
“A través
de los años muchas personas le han preguntado a mi padre, a qué atribuye él el
impacto de su ministerio internacional. Su respuesta: “¡ORAD SIN CESAR!”
Es obvio
por los frutos de la vida de nuestro hermano Billy Graham que él leyó y obedeció
la exhortación de Pablo a los Tesalonicenses.
¿ORAREMOS
también nosotros SIN CESAR? (Continuará)
Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”