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“Orando
& Empujando”
Parte:
II
Autor:
Sergio A. Perelli
En el
artículo previo hicimos una reflexión basada en las palabras del apóstol Pablo “ORAD
SIN CESAR” (1 Tesalonicenses 5:17); pero la segunda parte del lema escogido
para nuestra iglesia en el año 2010 fue: “Orando & EMPUJANDO”.
El verbo
“empujar”, literalmente aparece unas diez veces en la Biblia, pero en todos los
casos en que es usado, el mensaje del contexto no tiene una connotación
positiva.
De todas
maneras, en las Sagradas Escrituras encontramos un gran número de versículos en
los cuales se anima a los hijos de Dios a no solamente “orar”, sino
también a “empujar”; pero usando verbos relacionados al que estamos
usando como premisa del lema de nuestra iglesia.
Entonces,
he aquí algunos ejemplos de lo que estoy tratando de compartir con Ustedes por
los cuales la Palabra de Dios nos anima a “orar” pero también a ponernos
en acción:
“Esfuérzate
y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi
siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a
siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué
1:7)
Observe el
lector la intensidad de los verbos subrayados: ¡ESFUERZATE, SE VALIENTE,
CUIDA DE PONER POR OBRA, NO TE APARTES!
En el mismo
capítulo, Dios le ordena Josué a avanzar con Su pueblo hacia la Tierra Prometida
y no solamente le repite que se “esfuerce” y sea “muy valiente”
además lo exhorta: ¡NO TEMAS NI DESMAYES! (1:9)
No tengo
ninguna duda que Dios escogió a Josué para que fuera el sucesor de Moisés porque
era un hombre de “oración”, pero le puso muy en claro que para entregarle
la posesión de Canaán, requeriría de su persona un compromiso inmutable a “empujar”
a Su Pueblo a lograr el objetivo deseado.
No hay un
solo hombre de Dios en el Antiguo Testamento a quien Dios haya llamado a cumplir
un propósito en determinada época, que no haya sido un varón de acción y “empuje”.
Es verdad
que en ocasiones la pasión y el fervor de algunos siervos de Dios los condujo a
hacer cosas que no estaban en armonía con la voluntad de Dios y se excedieron en
“empujar” pero como escribió Max Lucado en su libro Cura Para La Vida
Común página 57: “El único error es no arriesgarse a cometer uno”.
El Nuevo
Testamento, también está saturado de versículos cuyas palabras nos exhortan a “empujar”
en nuestra vida Cristiana.
En la parte
conclusiva de lo que conocemos como el Sermón del Monte, Jesús hablando a sus
discípulos acerca de la oración, los exhortó de la manera siguiente:
“Pedid,
y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”
(Mateo 7:7)
Observe el
lector que los verbos están conjugados en presente imperativo: ¡PIDAN,
BUSQUEN, LLAMEN!
Una persona
que dice ser un vendedor, es bueno que esté familiarizado con el producto que
vende, que conozca técnicas de venta y que sepa cómo escribir contratos; pero si
no promociona al público lo que vende por diferentes avenidas; entonces ¿de qué
sirve todo el conocimiento que posee si no está dispuesto a “empujar”?
Una persona
que está desempleada puede comprar todos los periódicos matutinos de su área y
recortar todos los avisos clasificados de ofertas de trabajo; pero si no toma su
teléfono y comienza a hacer llamadas con el fin de concretar entrevistas, no va
a ocurrir absolutamente nada.
¿No es lo
mismo que enseñó Jesús a sus discípulos?
“¡No se
queden PIDIENDO nada más, también BUSQUEN y LLAMEN!”
¿Qué es lo
que va a ocurrir?
“Porque
todo aquel que PIDE, RECIBE; y el que BUSCA, HALLA; y al que LLAMA,
se le ABRIRA” (Mateo 7:8)
¡ORAR
& EMPUJAR!
¿Obedeceremos
a Nuestro Señor Jesús? (Continuará)
Gracia y Paz
Sergio
“Amigo de Jesús”