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¿Pudo Jesús haber pecado?
por Pablo Santomauro
Enemigos del
Cristianismo como Testigos de Jehová, Cristadelfianos y Unitarios Socinianos
dicen que sí, Jesucristo pudo haber pecado. Veamos lo que dice Mario Olcese,
promotor de la herejía Sociniana:
“Jesús pudo haber
pecado, PERO NO LO HIZO. Santiago, el hermano de nuestro Señor declara
categóricamente que «DIOS NO PUEDE SER TENTADO” (Santiago 1:13). Esto prueba que
JESUS NO FUE NI ES DIOS. (La Verdad sobre la Trinidad,
http://apologista.wordpress.com/2010/01/22/la-verdad-biblica-de-la-trinidad/)
(mayúsculas
en el original)
Esta afirmación de
Olcese deriva de su deformada teología y confirma el viejo adagio que dice que
el error engendra error. Obviamente, no es un error inocente. Forma parte de la
agenda Sociniana, la cual promueve un Jesús devaluado que fue solamente un
hombre sin atributos ni propiedades divinas. Olcese afirma que Jesús fue
tentado, y como Dios no puede ser tentado, concluye que Jesús no es Dios (que
Jesús no comparte la esencia de la Deidad).
Los Testigos de
Jehová, grupo al que Olcese perteneció y dice haber dejado (aunque como vemos,
Olcese salió del grupo pero el grupo no salió de él), plantean el mismo
razonamiento. Dicen que Jesús fue tentado por el diablo y al igual que Olcese,
citan Santiago 1:13, “Dios no puede ser tentado”, para demostrar que Jesús no es
Dios.
¿Puede el Dios
Todopoderoso ser tentado? La respuesta es SI. Lo que en principio puede
escucharse como una aberración, deja de serlo cuando analizamos el significado
de la palabra "tentar" o "tentación" (griego "peirazo" y "peirasmos"), también
traducidas en la Biblia como "prueba".
La palabra
"peirasmos" en la Biblia es usada para expresar dos conceptos diferentes. El
contexto determina el significado.
El significado
número uno de "peirasmos" es: prueba, tribulación, examen - una prueba con el
propósito de fortalecer, purificar o demostrar algo.
El segundo
significado de la palabra "peirasmos" (ver Stg. 1:13) es: invitar o provocar a
hacer lo malo delante de Dios; seducir a un individuo a cometer pecado; animar a
una persona a hacer algo contra la voluntad de Dios. Es en este último sentido
que Santiago nos habla de tentaciones en este pasaje.
En la tentación
de Cristo en el desierto, luego de 40 días y 40 noches de ayuno, podemos ver
claramente esta diferencia entre “prueba” y “tentación”. Mateo reporta que
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado (peirasth) por el
diablo (Mt. 4:11), y el resto de la narración muestra claramente que desde
la perspectiva de Satanás, todo lo que Satanás hizo fue para inducir a Cristo a
pecar (lo tentó), pero desde la perspectiva de Jesús, la experiencia fue una
prueba (un examen), que él pasó con las mejores notas.
A pesar de la
astucia de Satanás y su inteligencia para usar la Palabra de Dios, el diablo no
pudo penetrar la pureza de Cristo. ¿Por qué? Porque Jesucristo es Dios, y Dios
no puede pecar. Jesús no entretuvo en su mente la posibilidad de pecar, no jugó
con la idea en su mente, no se debatió entre ¿lo hago o no lo hago? Cuando se le
ofrecieron todos los reinos del mundo, cuando prácticamente se le dijo "no
tienes que ir a la cruz para tenerlos, yo te los puedo dar", no pensó ni por un
segundo. No entretuvo el pensamiento de, "¿Lo haré o no? ¿Acepto o no acepto?".
Esto es Santidad total.
Podemos decir
que Jesucristo, entonces, fue probado (tentado es una traducción no muy feliz).
¿Para qué fue probado si de todas maneras se sabía que no iba a ceder ante la
tentación?. Para demostrarnos a nosotros que tenemos un Salvador incorrupto, sin
pecado, y que puede salvar.
Una ilustración
puede simplificar la idea. En el año 1994 un terremoto derribó un puente de una
super autopista de Los Angeles, California. Un año más tarde, en lo que
constituyó un tiempo récord, el trozo de carretera fue reconstruido. El día de
la inauguración hicieron pasar primero vehículos pesados (camiones, maquinaria
super pesada, etc). ¿Lo hicieron para ver si se caía? ¿Tenían dudas acerca de la
calidad del trabajo hecho? No, lo hicieron para mostrar al público, de una forma
práctica, la solidez de la construcción. El mismo concepto puede aplicarse al
próposito de la tentación de Cristo.
En vista de lo
anterior, deducimos que el pasaje no puede ser usado para probar que Jesús no es
Dios. Por el contrario, interpretado correctamente, el pasaje es una evidencia
más por la Deidad de Cristo.
Conclusión:
No, de ninguna manera, Jesucristo no pudo pecar. No sólo tenía una naturaleza
divina sino también una naturaleza humana no afectada por el pecado original. ¿Significa
que no fue humano como nosotros? Por el contrario, fue totalmente humano. Para
ser humano no se requiere tener una naturaleza pecaminosa. Adán no la tuvo y era
humano.
Jesucristo, Dios encarnado,
2da. persona de la Trinidad, es descrito de la siguiente manera en Hebreos 7:26:
“Santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime
que los cielos”. Si Jesucristo hubiera nacido como nosotros con una
naturaleza humana contaminada por el pecado original (recordemos que somos “por
naturaleza, hijos de ira” – Ef. 2:3), su sacrificio en la cruz no hubiera valido
de nada y nosotros aun estaríamos en nuestros pecados (He. 7:26; 9:14; 1 P.
1:19).
El sentido
común también nos indica que si Jesucristo hubiera podido pecar durante su
pasaje por la tierra, ¿quién garantiza que no puede pecar ahora? En