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Cristianos arrestados en Haití por “contrabando” de niños
¡Héroes, no criminales!
por Pablo Santomauro
Diez americanos
pertenecientes a la organización de caridad New Life Children's Refuge, de
afiliación bautista, fueron arrestados recientemente en Haití cuando trataban de
transportar a 33 niños a un orfanato en la República Dominicana. Se acusa a
estos cristianos de tráfico de menores por no contar con los documentos que
certifiquen la adopción de los niños por parte de las autoridades haitianas. Se
me hace que alguien se olvidó de efectuar el acostumbrado soborno a estas “autoridades”.
Las críticas para estos cristianos no se hicieron esperar. Los
medios de comunicación, que por regla general guardan silencio sobre las
atrocidades contra niños en los países islámicos, los tildaron de
“contrabandistas de niños” y aprovecharon la oportunidad para denigrar nuestra
fe otra vez. Entre las declaraciones que no dudaron en publicar estuvo la de Max
Beauvoir, máximo dirigente de la Asociación de Sacerdotes de Vudú, quien expresó:
“Este tipo de gente cree que necesitan salvar nuestras almas y cuerpos de
nosotros mismos. Necesitamos compasión, no proselitismo ahora, y necesitamos
ayuda no solamente para la gente de la fe cristiana”. En esta frase demagógica,
Beauvoir revela su naturaleza ponzoñosa junto con la impotencia de su religión.
Parece que los dioses del Vudú no están proveyendo la ayuda necesaria, ni lo
harán en un futuro cercano. Los espíritus no se han comunicado últimamente.
Inesperadamente, severas críticas también se oyeron de parte de ciertos
cristianos. ¡Vergonzoso!
Unos vecinos míos, quienes asiduamente ejercitan su mordacidad
usándome a mí como sparring, hablando sobre el tema me preguntaron si los
cristianos acostumbramos a violar las leyes del gobierno. Yo respondí con otra
pregunta: ¿Qué gobierno? En Haití no hay un gobierno sino una mafia en control,
y por supuesto, es más fácil para estos políticos corruptos arrestar a un grupo
de personas desarmadas que están tratando de ayudar a niños en una situación
desesperada, que arrestar a los delincuentes que rondan en las calles de Puerto
Príncipe. Fin de la conversación.
Dado el grado de corrupción de las “autoridades” haitianas y el
sesgo anticristiano de las agencias de noticias, nos parece sabio dar más
crédito a las palabras de Laura Sillsby, portavoz del grupo de ayuda, que a las
palabras de cualquier funcionario del putrefacto sistema de gobierno haitiano.
Sillsby, una de las personas arrestadas y quien reconoce que no se habían
obtenido los documentos propios, expresó: “Teníamos el permiso del gobierno de
la República Dominicana para trasladar los niños a un orfanato que tenemos allí”.
¿Y de donde procedían los niños? “Tenemos un ministro bautista aquí (en Puerto
Príncipe) cuyo orfanato fue totalmente destruido y nos pidió que llevarámos los
niños al orfanato de la República Dominicana. Nos acusan de tráfico de niños,
algo que yo nunca haría”.
El escenario es claro, el edificio del orfanato se desmoronó. Los
niños ya estaban viviendo en la calle. Aun si no todos eran huérfanos (como
dicen los críticos del grupo cristiano), es obvio que los padres ya los habían
descartado. La opción más humanitaria y cristiana era trasladarlos a un lugar
seguro prescindiendo de la semidestruida y corrupta burocracia haitiana. Alguien
de subterráneo coeficiente intelectual dijo en un foro que si estos cristianos
quieren ayudar, deben traer la ayuda a Haití. ¡Qué genio! “Dicho sea de paso,
carguen un edificio nuevo en el techo del Mitsubishi y pásenlo por la frontera,
y ya que están agreguen un cimiento pre-excavado también. Gracias. Dios los
bendiga”. La verdad es que la situación en Haití continúa siendo desesperada,
especialmente con los niños. Este no es el momento de reconstruir burocracias
que ya llevan congénitamente en sí el virus de la corrupción, es el momento de
salvar vidas y rescatar desamparados. Los cristianos americanos deben ser
liberados para continuar su viaje. ¡Son héroes, no delincuentes!
Si el gobierno de Haití o los ladrones que lo integran se
preocuparan legítimamente, hubieran intervenido para que los documentos legales
fueran tramitados rápidamente y los niños alcanzaran su destino en la República
Dominicana. Pero como dije antes, alguien se olvidó de dar la correspondiente
mordida (o coima). Este es regularmente el problema con la “falta de documentos”.
Arrestando a lo que desean hacer el bien telegrafía el mensaje “nosotros castigaremos
a los bienechores que cometan errores”. Relaciones públicas paupérrimas las de
estos señores, quienes deberían estar en prisión en lugar de gobernar. Por
favor, asegúrese que su dinero no va a ser tocado por el gobierno haitiano. Si
no puede tener esa seguridad, no más donaciones.<>
“Tú eres el amparo del huérfano …
Padre de huérfanos es Dios en su santa morada”.
Salmos 10:14; 68:5.