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¿Es el alma algo distinto del cuerpo?
Pregunta
Estimado Señor:
Por algún tiempo asistí a una iglesia donde me enseñaron que el alma no es un
ente separado del cuerpo ni algo que esté dentro del cuerpo, sino que es la
unión del cuerpo y el aliento de vida o espíritu. Ahora veo que ustedes enseñan
que cuando el cuerpo está muerto, el alma continúa viva. De esto yo concluyo que
la resurrección será sólo del cuerpo, pero eso no tiene mucho sentido para mí.
¿Podría usted explicar algo al respecto?
Respuesta
La Biblia
no habla nunca de la resurrección del alma, y se entiende, porque el alma es
inmortal.
El hombre no puede ser reducido a un ser totalmente material o totalmente
inmaterial, como sostienen algunas posiciones.
La iglesia de Cristo siempre vio al hombre, si bien es una unidad, como un ser
compuesto de dos aspectos.
El aspecto material es su cuerpo. El hombre fue creado como un ser material para
que pueda interactuar con otros seres materiales y los objetos materiales en el
mundo.
Como consecuencia de la caída (o pecado original) la muerte provoca un desgarro
o una separación entre lo inmaterial y lo material del ser humano. Por ello es
que la resurrección es esencial en el pensamiento cristiano. La salvación en la
Escritura siempre es vista en su última instancia como la reunión de una alma
perfeccionada con un cuerpo perfeccionado. La visión bíblica holística presenta
la salvación como involucrando ambos aspectos del hombre. (1 Tes. 5:23).
Yo considero que
las posiciones reduccionistas y las definiciones simplísticas se deben a que
muchos cometen la falacia de la presuposición escondida. En este tema, la
presuposición es que el significado de una palabra en cierto pasaje inicial en
el comienzo de la Escritura, siempre va será el mismo de ahí en adelante.
Un ejemplo claro
es el de Génesis 2:7:
“Entonces Jehová
Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de
vida, y fue el hombre un ser viviente”.
Alguien en el
pasado dedujo que la palabra “alma” probablemente significaba “ser viviente” o
el hombre en su totalidad, y de inmediato se decretó que esa era la única
definición de alma en toda la Biblia.
Cuando aparecen
otros pasajes donde debido al contexto se debe reevaluar el significado de la
palabra (Gn. 35:18; 1 R. 17:21-22; Job 14:22; Sal. 16:9; Mt. 10:28; 1Tes. 5:23;
He. 4:12; 3 Jn. 1:2) niegan este hecho y retroceden hasta Génesis 2:7. A esto se
le conoce también como la falacia de equivocación (suponer que una palabra tiene
siempre el mismo significado, no importa el contexto)
Mientras que no
reconozcan el carácter progresivo de la Escritura, el cual resulta en un
entendimiento más profundo de las palabras y los conceptos, van a seguir
empantanados en Génesis 2:7.
La palabra “alma”
pudo tener para Moisés un significado diferente o más simple de lo que significó
para David o Pablo. La resistencia de algunos a aceptar esto reside en la
suposición inconsciente de que la Biblia fue un libro que se escribió de una
sola vez.
Conclusión:
La definición de la palabra “alma” debe buscarse desde una aproximación
contextual, analizando toda la gama de significados que la palabra tiene.
<>
Pablo
Santomauro