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Preguntas Recibidas
¿Qué hay
de cierto en la idea de que los cristianos tienen un ángel guardián que vela por
ellos constantemente?
El conocido
apologista americano Ron Rhodes ha provisto una respuesta suscinta y precisa
respecto a esta pregunta, por lo cual no tengo motivos para inventar la rueda.
Hay dos pasajes primarios en el Nuevo Testamento que transmiten el concepto de
los ángeles guardianes. Mateo 18:10 dice: “Mirad que no menospreciéis a uno de
estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el
rostro de mi Padre que está en los cielos”. A su vez, en Hechos 12:15, leemos la
historia de una mujer llamada Rode, quien dijo haber reconocido la voz de Pedro
a las afueras de la puerta de la casa. Los que estaban en la casa pensaron que
estaba loca, pero al insistir ella, dijeron: ¡Es su ángel! Tomando en cuenta
estos dos pasajes, ciertos teólogos han concluido que cada creyente tiene su
específico ángel guardián asignado.
Un gran número de
teólogos sostienen que lo anterior es un muy pobre argumento. Yo me permito
agregar que en el caso del segundo pasaje, existía una superstición entre los
judíos acerca de ángeles guardianes personales, lo cual deja un solo pasaje para
la idea expresada anteriormente. Los teólogos con la segunda posición señalan
que los ángeles que miran por los pequeños están en el cielo, no precisamente
junto a los pequeños. Estos mismos teólogos sostienen que la Escritura parece
indicar que una multitud de ángeles están siempre prontos y dispuestos para dar
ayuda y protección a cada cristiano cuando existe la necesidad.
Un ejemplo de lo
anterior lo encontramos en 2da. de Reyes 6:17, ocasión en la cual el profeta
Eliseo fue rodeado y protegido por numerosos ángeles con sus carros de fuego.
Lucas 16:22 indica que el alma de Lázaro fue llevada al seno de Abraham por
varios ángeles. Jesús pudo haber convocado más de 12 legiones de ángeles para
que lo rescataran de sus captores (Mt. 26:53). El Salmo 91:9 nos dice: “Porque
has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te
sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de
ti, que te guarden en todos tus caminos”.
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