¿Enseña Mateo 20:1-16 que todos tendremos igual recompensa?
En la parábola de los obreros de la viña los trabajadores recibieron todos
el mismo salario a pesar de haber trabajado un número de horas diferentes.
Esta parábola del reino ha sido mal interpretada por muchos, desde aquellos
que sostienen que la historia justifica la reforma agraria hasta los que
dicen que en la vida eterna todos gozaremos de la misma recompensa. La
primera interpretación no es para tomar en serio, pero la segunda conduce a
un malentendido que puede afectar negativamente el servicio del discípulo de
Cristo.
Si Jesucristo hubiera enseñado que todos recibiremos la misma retribución en
el estado eterno, estaríamos frente a una contradicción flagrante de la
Escritura. En Mateo 16:27, Jesús mismo dijo: “Porque
el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y
entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”. También enseñó la
parábola de los talentos en la cual los siervos reciben de su señor de
acuerdo a cómo habían usado los talentos que recibieron (Mt. 25:14-30). La
Biblia enseña que habrá diferentes grados de recompensas en el estado eterno,
dependiendo de nuestra fidelidad a Cristo durante nuestra vida terrenal.
Jesús dijo: “He aquí yo vengo pronto, y mi
galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap.
22:12). El apóstol Pablo dice que las obras de cada creyente serán pasadas
por el fuego (examinadas) y las que pasan la prueba harán posible que el
creyente reciba su recompensa (1 Co. 3:14). En 2 Corintios 5:10, dice que
todos los salvos compareceremos ante el tribunal de Cristo “para que cada
uno reciba según lo que ha hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o
sea malo”.
La enseñanza de la parábola en Mateo 20 no es que todas las recompensas
serán iguales, sino que todas las recompensas serán por gracia. La
historia muestra que Dios premia en base a la oportunidad, no simplemente
por los logros. No todos los trabajadores tuvieron la oportunidad de servir
a su señor por el mismo tiempo, pero todos recibieron la misma paga. Dios
mira nuestra disposición así como nuestros actos y juzga de acuerdo.
Hay una advertencia implícita para el cristiano en la historia. Una vez que
hemos entregado nuestra vida a Jesucristo, el tema de nuestra salvación ya
no está en duda, pero las recompensas constituyen otro tema. ¡No perdamos
nuestra recompensa! 2 Juan 8 dice: “Mirad por vosotros mismos, para que no
perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo”. Y
1 Juan 2:28 lee:
“Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos
confianza, para que en su venida no nos alejemos de él AVERGONZADOS”. <>
Pablo Santomauro
Para una explicación más detallada ver:
Hard
Sayings of the Bible
p.389-391.
When Cultist ask,
p, 121-122.